Has recordado los días en que la Casa de
Pilatos se convirtió en la Jerusalén de los cruzados por el rodaje de una
película de Ridley Scott. No pudo escoger mejor lugar, simbólico como pocos,
evocador no sólo de Jerusalén sino de múltiples épocas históricas e, incluso,
símbolo de nuestros días.
Las cruces de la fachada nos trasladan a
la Jerusalén que conoció don Fadrique Enríquez de Ribera, el Marqués de Tarifa
que peregrinó a comienzos del siglo XVI a Tierra Santa. El hecho fue recogido
en la puerta de su casa, símbolo del primer turista peregrino del Renacimiento
que mezcló su interés por la nuevas formas renacentistas con la ostentación del
nuevo rico que te cuenta una y otra vez los viajes que ha realizado. Pero esa
ostentación y el peso de la tradición de grandes casas sevillanas conformaron
un palacio espectacular y ecléctico como pocos.
Porque allí se respira el aire
de Jerusalén. Pero también hay aires de la antigua Grecia: la diosa Atenea
contempla desde una esquina del patio principal a través de una imagen que
algunos atribuyen al propio Fidias. Es decir, Atenas y su Acrópolis en el
centro de Sevilla. Junto a ella, Roma, simbolizada por una colección de bustos
romanos que don Fadrique trajo de su viaje y que pertenecieron al mismo Papa.
Roma en los bustos y Roma en la diosa Ceres, la diosa de la madre Tierra que
nos contempla desde otra esquina. Pero también flota en el ambiente el espíritu
de los primeros cristianos que representaron a Cristo como Buen Pastor, y el
Renacimiento en los mármoles de los Aprile de Carona y en los alicatados de
recuerdos musulmanes, y el medievo en la capilla gótica, y el barroco en el
olor a cera de los penitentes que hacían el vía crucis a la Cruz del Campo.
Roma y Jerusalén en Sevilla, Pilatos Hispalense. Metáfora de los tiempos
actuales. En el centro del patio principal, en una fuente renacentista, la
imagen de nuestros días: Jano bifronte. Un dios con dos caras, un dios que mira
hacia delante y hacia detrás. Una divinidad romana a la que se consagraban las
puertas, mirando al futuro y al pasado, dios de dos caras que mostraba una y
escondía la otra, dios de la memoria y también de los proyectos. Dios del mes
de enero, januario, origen de los Janeiro, si Jesulín se enterara...
Parece que
su origen era etrusco, el antiguo dios Kulsans. Has pensado que Jano simboliza
nuestro tiempo. Decía Pico que al “tener ojos delante y detrás podía mirar al
mismo tiempo las cosas espirituales y preocuparse por las materiales”. El mundo
de las dos caras, la que se nos muestra y la que no: todo un Dios de nuestra
época, la de poner una cara y la de esconder otra. Yin yan sevillano. La verdad
y la mentira. El dios de los ministros de justicia de nuestro tiempo, los que
viven de la Justicia y que defienden la mentira como un derecho. No sabemos qué
cara ponerle. Sí sabemos cómo se nos queda la nuestra... Derecho, derecho, por
aquí hay pocas cosas, que como no sea que Dios escribe derecho en los renglones
torcidos... Torcido como nuestro mundo, país de pícaros donde los mangantes dan
cursos en las universidades sobre cómo dar el mangazo...Verídico. Julián Muñoz
impartirá una charla en la universidad: nunca llegó tan alta la vulgaridad del
chorizo ni cayó tan baja la dignidad universitaria. Tiempo de dos caras. Tiempo
de dobles caras, careros, carotas, caricatos y hasta de rostros carajotes. A un
servidor se le ha quedado el último mencionado...

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